miércoles, octubre 19, 2011 | By: AxlYinYang

Hojas Sueltas: Rodeado pero Solo




Campo santo, mugre pantalla, simple aire helado,
abandonadas bisagras que acarrean estaño de fría tempestad,
estatuas sin rostro de las que caen lágrimas aroma a rosas,
una guitarra ahorcándose con sus cuerdas.

Una sensación a rareza en lo que creías conocer,
un silencio incomodo que guarda similitud a una sala de espera,
preludio a una operación de vida,
ángeles negros que vuelan sobre mi cabeza.

Abstinencia a beber de ese vaso amargo,
dibujando sobre mi piel, conclusión en heridas sangrientas,
bajo mi cama escondido, con un vodka barato guardado,
soñando en que puedo volar, aunque ya impacte en el suelo.

Llovizna y la gotera empieza su marcha,
cae sutilmente en mi frente, ¡Me hace sentir!
me aleja de la vitrina que esta por quebrarse,
me da un aire de vida.

¿Sueño cada noche?
Solamente, pesadillas, que se acurrucan a mi lado,
eyaculan suave lujuria sobre mi cabeza,
tantas sombras pasan por mi portal.

Carajo.

Rodeado por tus emociones pero solo por no saber interpretarlas.





sábado, octubre 08, 2011 | By: AxlYinYang

Hojas Sueltas: Sentirme un Dios





Es posible divagarse en la nada, puede ser,
pero ser absorbido por la maleza de la indiferencia es un karma que no quiero vivir,
solamente trato de sobrellevar mi ritmo en silencio,
no soy de los que pretenden pretender que agradan al decir "hola",
simple y sencillamente te doy una sonrisa a cambio de una expresión,
si la consigo bien y si no también,
pues son inversiones seguras que lanzo al azar.

Ahora me siento al rededor de un escritorio, jugando con las notas de mi celular,
queriendo algunas palabras cambiar,
no importan, se que no me puedo sentir como Dios, 
creo que seria un poco aburrido lograr hacer todo a la perfección,
lo divertido es ese sabor amargo de que no puedes hacer de un "no" un "si",
carajo pero lo dulce de eso aun falta para probarlo.

Creo que vociferar en el anonimato, en ocasiones es aburrido,
lanzar los textos que llevan cuerpo vació, es rutina,
no quiero rutina, quiero volar, ¿A quien le importa?
si ni yo me preocupo, solamente quiero disfrutar de una manzana,
de una platica amena y al carajo quiero un vino.

Solo son "Hojas Sueltas"

Pensamientos rutinarios a la Mierda.







jueves, octubre 06, 2011 | By: AxlYinYang

Viaje a la Utopía: Un Día para Recordar toda la Muerte.




The End








- Charles un día como hoy, un ángel partió y la puerta se abrió.

La última frase de Sargas, se compacto con el título de la melodía, las horas pasaron rápido, mientras él sentado en el pórtico de la casa, pensaba, dieron las 6 A.M el sol recién venia de paseo del lado opuesto del planeta, Charles entro a su hogar, lavo su cara que cada vez le parecía más extraña, un semblante de sombría oscuridad apareció mientras pensaba, lo cual le sorprendió, se apuro a vestirse, poniéndose un traje de color noche que encontró aun planchado, lo demás estaba sucio, arañado y destruido, acto siguiente intento arreglar el desorden en su morada, levanto lo caído y voto lo quebrado, pero algo raro paso, cerca de la puerta en la que dormía su piano, apareció otra puerta, lo cual le extraño, el no recuerda haber visto esa nueva entrada, quizá fue la oscuridad de la noche, o la confusión de explorar el hogar que olvido, eso él pensó, un temblor su cuerpo obtuvo y un cambio facial en él nació.

- ¡El cuchillo!

Exclamo Charles, se acerco a la pequeña cocina, donde solo moraba un frigorífico plateado, un horno de cuatro hornillas, un microondas color blanco y otros pequeños utensilios de poca importancia, él se fue directo a un gabinete de los muchos que habían, como si recordara bien los detalles de ese lugar, saco un gran cuchillo del gabinete, con un trapo viejo lo limpio, probo el filo de su amigo en su índice, con eso comprobó que era perfecto, para luego abandonarlo en la mesa vecina a la cocina y prosiguió a examinar la habitación nueva, no tenia seguro, no estaba trabada, mucho menos desordenada, el acceso era totalmente libre, entro con una mirada perdida, el brillo de confusión de sus ojos se había borrado, lo dilatado de ellos resalto, se sentó en una mecedora que traía grabado un nombre “Addeline”, una sonrisa en el rostro de él se rebeló, pero sus ojos, sus ojos ya no pertenecían a esta realidad, el cuarto se expandió en su mente, las personas que aparecían en los cuadros en la pared de la alcoba lo observaban y al mismo tiempo evitaban verlo, él sabía que lo merecía, él mismo se odiaba, la pesadilla empezó, tenía que despertar una vez más, ya no había vuelta de hoja, este cuarto guardo sus recuerdos olvidados, este cuarto le mato, este maldito cuarto le recordó que era un bestia.

Se levanto de la mecedora, se acerco al mueble pequeño que estaba en la habitación decorado en rosa, con motivos florales tallados por un experto, o eso parecía, sin dudarlo abrió el cajón y extrajo dos papeles arrugados, la sonrisa adquirida se torno en tristeza, pues sus lagunas se secaban en esa habitación, se sentó de nuevo, su cuerpo temblaba pues lo shocks lo habían poseído, prosiguió a leer el primer papel encontrado en voz alta, quizás era una ortografía pésima, pero el sentimiento que guardaba su pecho para con esos trazos que fueron hechos a mano, le hacían que fuera lo más legible que había visto en su vida, mientras los ojos de un ángel desde la foto más grande que decoraba la habitación lo bañaban en culpa.

“Te quiero, le doy gracias a dios por tenerte, feliz cumpleaños Papi…”

Su respiración se agito, las venas bombeaban demasiada sangre, su corazón empezó a hacer doble fuerza para resistir, en su cabeza las neuronas morían, en su pecho su alma se quebraba de nuevo, su vista se nublaba, la ira se opaco por el llanto, sus manos dejaron caer la primera hoja que fue impactada por las gotas que descendían de su mirada, la foto del ángel en la pared le sonreía, pero el lloraba, un grito que opaco el llanto salió de su boca.

- ¿Por qué?

Una pregunta lanzada al aire, él limpio las goteras de sus ojos que se volvían represa, para poder matarse de nuevo, creyó que la segunda hoja también seria escrita por Addeline, su hija, la palabra que termino de abrir su realidad, el cuarto en el que vivía un ángel, de cabello castaño, de mirada de sol y de sonrisa de princesa, el destino no le complació, pues la ortografía y el estilo de letra que encontró en la otra carta el la conocía y aun más la leyó recientemente, en su primer pesadilla, era la letra de su esposa, Leonor, las lagrimas también cayeron sobre esa carta, que fue la llave final a su sueño de amnesia y el despertar a su agria realidad.

“No puedo Charles, ya no, no hay sentido, no te culpo, pero soy débil, no te pido que me perdones, pero déjame sola, no me busques, no estoy con mi familia, solamente me voy, quiero vivir sola este dolor, te amo, pero entiende, Dios me robo a mi ángel.

Charles te amo nunca dudes de eso y no fue tu culpa.

Pero no puedo.”

Solamente esas palabras dejo Leonor, fueron demasiadas pues Charles ya no vivía, su existencia volvió y revivió toda esa historia:

- Mira Charles alguien te quiere saludar.

Le dijo con dolor Leonor mientras acostaba sobre una camilla estaba, un ángel vestido de niña salía de entre una sabana a darle un suspiro a su angustiado padre, luego de un parto dificultoso, pero todo salió bien, la niña no tuvo complicaciones futuras, creció como una princesa rodeado por el amor de su padre pianista y su madre pintora.

Los días eran hermosos en esa pequeña casa, Charles amaba con todas sus fuerzas a sus dos niñas, la que conquisto y la que vio nacer. Así pasaron los años y Addeline nombre que le habían puesto en honor a la madre de Leonor, cumplió cinco años.

Charles feliz por la fiesta que le habían organizado, salió bajo un día lluvioso a traer a su ángel al jardín de niños, no dejaría que el tiempo arruinara esa fecha tan especial.
Cogió un paraguas y se aventuro, solamente pudo escuchar “No mojes a la niña” de parte de Leonor, el lugar quedaba a tres cuadras de distancia, al llegar la maestra a cargo llamo a Addeline y ese bello ángel salió del edificio, unas gotitas de agua la sorprendieron, pero encontró cobijo en los brazos de su padre, que de bienvenida raspo su barba contra la piel de la niña, lo cual la hizo fruncir el seño, algo que le encantaba a Charles, se despidieron de la maestra y se aventuraron a su hogar.

- Papi, ¿Qué me compraste de regalo?

- Es una sorpresa hija, no te lo diré.

- Malo, todo el día esperando y aun tengo que esperar más.

- Haha, paciencia hija, ya llegaremos a la casa.

- Jummmm

- Llorona.

El camino a casa aunque fuese corto, de la mano de su niña para Charles era eterno lo cual él amaba, literalmente decía, “Tiempo al carajo contigo cuando estoy con mi niña”.
No sé qué paso, el destino obro mal, o era parte de sus planes, el ambiente cambio de color, o eso yo note, la tristeza próxima a la calamidad arremetió contra el lugar ya que de repente un estrepitoso grito salió de un transeúnte que miraba desde la calle del lado.

- ¡Señor tenga cuidado!

Solamente eso pudo escuchar Charles, mientras una tonelada de hierro se acercaba hacia ellos dos, a causa del suelo mojado, un auto volcó y su camino de impacto hacia ellos trazo, él debía de actuar no importaba si el moría, debía de salvar a su ángel, debía de salvarla.

Pero lo curioso de los planes rápidos es que nunca salen como esperan.

Una mano anónima jalo a Charles quitándolo del camino del auto, tal sacudida recibió que su mano soltó la mano de su ángel, su plan se volcó como el auto que en frenesí avanzaba, las lagrimas salían de sus ojos, su pecho se desgarro, solo pudo observar el momento en que el auto impacto con su niña, con su ángel, la gente se amontono al instante, curiosos que aparecen como cucarachas, el sucumbió por dentro, pero su cuerpo se tiro a buscar a su niña entre los escombros, con ayuda de algunos de los mirones, era tarde, su ángel se había ido, el cayo llorando, su llanto hacia presencia más que la lluvia, su vida acabo.

Los días pasaron y ya no había sentido, Leonor estaba destrozada, él quería fuerza para dársela a ella, pero no existía tal fuerza, un día el despertó solo, Leonor se había ido, le dejo esa carta, como de un momento a otro, toda su felicidad se fue, como el destino le arrebato todo y a cambio le dejo solo tristeza, Charles cayó en el vicio de la vieja bebida, quería olvidar, quería sanar algo que no podía cambiar. En las noches el solo se acurrucaba, no había fuerza ni para buscar a su amada,  el último acto coherente fue escribir una melodía, que por su misma tristeza no logro terminar, la tristeza solo se iba cuando las ráfagas de ira le invadían, destruyendo lo que se le acercara.

Hasta que llego una noche, donde el decidió acabar con todo, no logro la primera parte de su plan pues no tuvo el valor de cortar su garganta, así que en su ebriedad se tomo una gran cantidad de píldoras, quería dormir he ir con su hija, esto que recién paso.

Pero eso no bastaba, sus lagunas temporales solamente curaron el dolor por unas horas, pero de una forma irreal, ahora el dolor volvió, recordó que En ocasiones las barreras se vuelven puertas”, ya nada había que perder.
Salió de la habitación mientras le daba un beso a cada carta que había encontrado, una caricia acompañado de un beso al cuadro de su ángel, entro a la habitación donde dormía su piano, solamente medio lo acaricio, el motivo de la visita era para darle un beso y un te amo al cuadro de Leonor, luego salió de ahí, y se acerco a un escritorio de donde cogió una pluma y un papel y escribió.
Luego lanzo un suspiro y dijo:

- Iré a buscarte mi amor, no te dejare sola.

Se acerco al último lugar donde había estado antes de abordar la habitación de su hija, todo estaba claro, ya nada le confundía, nuestro amigo maduro, y las fuerzas encontró, el sabia que Leonor estaba bien, el sabia que ella era más fuerte, por eso le dejo esa carta, por eso el se iría.

Agarro por el mango el cuchillo que había limpiado, sonrió, esta vez no dudo.

“Despertare de esta pesadilla, iré a buscarte Addeline, mi hija, mi ángel, mi amor, me aventurare a la utopía.”

Fueron las últimas palabras de mi amigo en esta vida, luego el puñal hizo su danza por el cuello de Charles, el dolor se compadeció de esa alma herida, pues no hubo tal expresión en su rostro, el nunca creyó en el infierno, por eso el murió feliz.

Él no fue llamado cobarde, él despertó.

Fin.






Al fin...





lunes, octubre 03, 2011 | By: AxlYinYang

Décimo Acto: Tu Error




Esta noche hago silencio.







A ti canalla de ojos destinados a solo ver lo absurdo,
que te regocijas de saber que no sabes que hacer,
que en las páginas en blanco encuentras historias
talladas en las arrugas hechas por el desprecio,
ignoras el hecho de que el error no pertenece a quien lo hace,
sino a quien lo ve, a ti bueno para dañar y malo para curar,
solo carcomes las tablas de suave caoba que componen
la felicidad de quien el error solo ignoro y abandono,
recoges la miseria y le das limosnas dándole cabida en tu vida,
caminas por los bares desahogando este error que te destruye,
atascando tu garganta con sufrimiento y empalagando tu esencia
con muerte liquida, a ti que encuentras amigo en la hiel
que sale a vigilar bruscamente las calles en la noche,
mientras apuñala al que no tiene techo y lo deja malherido
con su gélida mano, a ti falso que tienes el numero de la dicha
y no le llamas pues prefieres a la tristeza que solo saluda
a el hecho de estar aparentando siempre una sonrisa.

Hoy la vida llueve penas, y la sangre sabe a olvido,
todo lo cromático se tiñe en blanco y negro,
ves como se tiran del puente tus deseos
y logran acabar con su existencia al impactar con el agua,
mientras en un cuarto la cordura por una sobredosis de
polvo de ángel expiro, bajo sus pies una nota llena de lagrimas estaba,
te pidió ayuda y no acudiste,
llamadas perdidas en tu móvil tienes del amor,
y un mensaje cierra el ciclo en donde te confiesa que nunca te amo,
en un sillón la vieja sabiduría con una pipa quema el tabaco,
sobre sus mejillas corren los años y sobre sus ojos pesa ese error,
oyes a lo lejos los lamentos vacios de la libertad y el albedrio
quienes puestos en una jaula a quemarse, fueron condenados,
era fácil sufrir pero nadie dijo que fuese divertido,
el error se volvió la misma vida.

A la mierda, el error es vuestro enemigo y sabes el plan,
déjate atrapar puesto que tendrías que saber qué hacer si
todo se tiñe de oscuro, ahora atácale desde su interior,
la ética será tu espada y un ángel tu escudo,
por fuera ese error sentirá dolor,
y por dentro tu valor le hará saber que de nuevo estas en pie,
cuando la grietas empiecen a emanar golpea con honestidad
y latígalo con la verdad y el error su vida acabara.

Nada es fácil, si fuera así todo seria aburrido.  






¿Que más da?