La segunda pagina,
me alegro del hecho de que pase al dos,
usualmente me quedo en el
uno.
Él se
levanto sintiendo en su cabeza un desfile carnaval, reviso sus manos y
vio sangre correr por ellas, recordó los salvajes rasguños que se auto
provoco y busco en su cabeza los mechones de cabello faltantes como el
pedazo de lengua que no debía de estar, pero curiosamente solo sus
brazos pagaron la deuda de su furia, distrayéndose de su momento de
lamentación por el dolor, entro en sí y él se dio cuenta de que no
conocía el lugar en donde despertó, de nuevo, era una gran edificación
con un olor a vodka barato, grandes columnas de hierro decoraban el
lugar y una comunidad de arañas vivían en paz en el techo, el silencio
era el rey del lugar y la oscuridad cubría cada sección del cuadrado, o
eso él creyó, en una esquina alejada un botón brillaba en rojo muerto,
se levanto y su paso cansado empezó, al acercarse al botón una palabra
ilegible se volvió entendible, decía “Presióname”, una clara invitación a
la locura, pero él no lo sabía, sabiendo que no tenía nada que perder,
estiro su dedo índice y el rojo botón presiono, en un segundo toda la
construcción empezó a moverse, el ruido derroco al silencio y la
verdadera demencia comenzó, un brillante letrero a años luz de mejor
resplandor que el del botón, se encendió, tenía todos los colores del
mundo menos el rojo, extendía su saludo con el eslogan “BIENVENIDOS A LA
FABRICA DE LOS RECUERDOS, donde la amnesia no tiene lugar.” Esto de
extraño modo le alegro, pero se pregunto ¿En qué lado del planeta existe
un fabrica de recuerdos? Es obvio que aun no estaba en la realidad, aun
era preso en una fantasía, pero como al momento de presionar el botón
él no tenía nada que perder y decidió explorar la fabrica, noto que las
baldosas en el suelo cada vez que las pisaba su color cambiaban, también
noto el hecho de que conforme el pensaba algo, una música de fondo
cambiaba, ahora que estaba extrañado una melodía que asemejaba confusión
en la fabrica llenaba el ambiente, ¡Increíble! Pensó, este lugar te lee
los pensamientos, _Claro que leo pensamientos es mi trabajo_, una voz
de extraña procedencia mascullo y ahora el narrador súper galante se va
para que una primera charla entre personajes pueda empezar.
- ¿Quién demonios eres?
- Cuida tu lenguaje chaval, respeta o expulsado de mí estarás.
- ¿De mi?
- Si soy Sargas, el golem.
- ¡Golem! Si claro, solamente eres alguien a través del sistema de
seguridad en algún lugar y tienes contigo un transmisor de video con
audio y estás tratando de volverme más loco y confundido de lo que
estoy.
- Por eso los humanos están como están, no creen en creer, veras que no miento.
¡Volví!, en ese momento la fábrica empezó a moverse y en una de las
paredes los ladrillos empezaron a moverse a voluntad dejando tres huecos
que asemejaron dos ojos y una boca gruñona y la boca formada exclamo.
- ¡Ahora me crees!
Balbuceando de lo que observaba él sabía que ahora ya nada más le
iba a sorprender después de esta experiencia, además afirmo su postura
de que se encontraba aun dormido y formulo la teoría de que despertó de
un sueño en otro, así que solamente tenía que esperar despertar otra vez
y además de recordar todo sobre él, no tendría esas cicatrices feas en
sus brazos.
- ¡Piensa mucho chaval!
Exclamo Sargas.
- Oye me quieres decir ¿Que eres una construcción de piedra con
vida, que puedes leer los pensamientos y que tiene magia con los
ladrillos?
- Bueno algo por el estilo, me alegro que no seas tan despistado.
- ¿Me puedes hacer un favor, Sarcas?
- Sargas se dice y dime en que te puedo ayudar.
- Donde está la puerta para ir a terminar mi sueño en un lugar donde las piedras no hablen.
Sargas con una recién sonrisa dibujada en su boca de piedra, le
fabrico una puerta hacia la salida de su interior y las baldosas se
prendieron en forma de flecha indicándole por donde tenía que salir.
- Gracias, ahora mejor me voy.
Anidió él, a lo que el gran golem contesto algo que haría recobrar y tener la atención de él de nuevo.
- Que te vaya bien Charles.
- …
- : )
- Espera un segundo me llamaste ¿Charles?
- Es tu nombre, ¡Que! ¿Me prohíbes llamarte por tu nombre?
- Me conoces.
- Si pero es primera vez en la vida que nos encontramos.
- No te entiendo.
- Que poco observador eres mi amigo, el gran cartel que dice
“Fabrica de Recuerdos” no te dice nada, es mi trabajo revivir recuerdos
extraviados de quienes me visitan, pero con el tiempo la gente se olvido
de cómo venir hasta mi, todos ignoran este lado de su mente y me dejan
en el olvido, con las psicotécnicas actuales todos optan por psicólogos o
filósofos cuando no saben de la existencia de su propia fábrica, en
otras palabras soy empleado tuyo y me encargo de recrear los recuerdos
que has perdido.
- Un momento, me dices que esto no es un sueño, sino que estoy en mi mente.
- Es correcto.
- ¿Que más puedes decir sobre mi Sargas?
- Lamento informarte que aparte del recuerdo que se te rebeló en tu
sueño solo tengo disponible tu nombre, en estos momentos estas pasando
algo crucial, ignoraste tu esencia por un acto en tu vida y bloqueaste
todo bajo una contraseña de la cual solo tenemos la primera parte de
dos.
- ¿Cuál es?
- “Leonor”
En ese momento Charles cayó al suelo víctima de un dolor de cabeza
horripilante, la impotencia de los fuertes shocks no las cesaba nada, la
sangre de sus heridas empezó a fluir como el cauce de un rio, las
palabras del golem dejaron de llegar a sus oídos y una secuencia de
imágenes empezó a rodar, el estaba en el paseo de los recuerdos: Se vio
caminando por la calle sosteniendo un ramo de rosas increíbles, luego
estaba en una habitación componiendo en un piano del cual una hermosa
pero melancólica y sombría melodía salía y al final estaba sosteniendo
una navaja al filo de lo cuello mientras los ojos nadaban en un sinfín
de lagrimas, el volvió pero ahora más confundido que nunca, Sargas le
contesto al primer pensamiento.
- No estás muerto por que estas aquí conmigo, así que no te confundas.
- Pero que lógica le hayas a este recuerdo.
- Nada que nos revele algo, pero reaccionaste a esa palabra, necesitamos la faltante.
- Si.
Un silencio empezó y el golem un suspiro lanzo, luego de escribir en
el suelo brillante una frase que a él impacto, de su boca las últimas
palabras le obsequio.
- Lamento decirte Charles mí tiempo contigo acabo, tu cuerpo está saliendo del coma inducido así que ya no podremos hablar.
- A qué carajo te refieres.
- Ya lo sabrás.
Esa fue la última frase que él escucho de Sargas, luego todo el
lugar se torno borroso, pero él sabía que tenía que hacer, no sabía
cómo, ni por dónde empezar, pero tenía que actuar, una alarma
estrepitosa comenzó a sonar, eran las 11:00 P.M.
El puede creer que puede soñar...






2 comentarios:
My god, tenés ideas locas vos :] Me encantan. Y si, eso que pusiste en mi blog, todos queremos a alguien porque no lo tenemos. ES HORRIBLE!
Lo se, pero lo correcto es echarle ganas al final todo vale la pena...
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