Empezando con algo que no se si terminare, pero
por algo se empieza, prácticamente es un diario
de alguien que no existe, rodeado de una situación irreal,
agregando el toque perfecto de morbo.
Enjoy...
El se despertó en la soledad de sus sabanas, centro su pensamiento en
los sonidos que moraban en su alrededor, un búho le cantaba un blues a la luna,
una estrella fugaz hacia su caminata nocturna seguido por un cometa que le quería
robar un suspiro, fraguadas en llanto
las sombras corrían a buscar luz para no morir por la mano de lo oscuro; el se sentó
y acaricio su cabeza, preguntándose ¿Qué ha pasado? ¿Qué me ocurrió? ¿Qué es
esto? Sentía tan irreal el hecho de sentir, como si la vida le golpeara cada
vez que respiraba, como si un segundo durara un segundo, algo que el odiaba, el
se levanto de la vieja hamaca divisando en el fondo de un rincón una luz que
quemaba, el se acerco a ella admirado por el claro color que lanzaba, se sentó
y poco a poco mientras tomaba con la mano ese trozo de cielo, sus venas prendían
en fuego y le torturaban, un estrepitoso shock recorrió su columna sacudiendo
vertebra por vertebra y dejándole una sensación a sangre y ron en su boca, el
sabia que algo pasaría, porque en ese momento el recordó algo, se vio sentado
frente a una puerta las manos le temblaban, en la habitación Leonor lloraba, el
sufría por dentro, sabía que ese dolor no se curaba con palabras y el no tenía
la solución a ese problema y el recuerdo termino mientras una lagrima de cero
sentimiento y más de pura confusión prendía viaje cuesta abajo por sus viejas
mejillas, más que nunca el estaba confundido, no sabía que paso, ¿Quién es
Leonor? ¿Por qué me duele que llore? Una luz atravesó su ventana e ilumino al
instante su habitación, el lugar de paredes, cuatro grandes espejos le
acompañaban, como si fuese por primera vez quedo observándose de pies a cabeza,
ese extraño sentimiento de no saber quién era lo asalto y pronto comprendió que
su memoria se había mudado de lugar, el descubrió en el suelo un viejo trozo de
papel, se alegro de saber que por lo menos aun podía leer, en el descubrió una
linda caligrafía pero un mensaje indescriptible, no por el idioma ya que estaba
en perfecto español, sino por lo que decía: “En ocasiones las barreras se
vuelven puertas. Sal de este sueño y busca. Firma Leonor” ahora el sabia que
Leonor le conocía, pero no entendía a que se refería el mensaje, pensó una y
otra vez, el tiempo se asolapo y se detuvo en su lapso mental, todo daba vuelta
pero el llego a la conclusión de que si encontraba a Leonor el sabría sobre él,
no se puso sus zapatos pues ya los andaba puestos, tomo la decisión de ir a
buscar sin rumbo, sin dirección, solo pensó en ir a buscar, pero, en el cuarto habían
cuatro espejos y ninguna puerta, quiso salir por la ventana que era la única entrada
de realidad hacia el interior de la habitación, luego se dio cuenta de que no había
ninguna ventana, el pánico empezó a subir, ya no encontró ni la hamaca ni el
trozo de papel que hace un segundo sostuvo entre sus dedos, los espejos se
empezaron a teñir de negro y un agudo dolor comenzó a bajar por su cabeza, oía
gritos que poco a poco se volvieron entendibles, oyó que decían “ayuda”, “¿Por
qué Dios?”, “me fallaste” poco a poco las voces lo acosaban y hacían que el eco
de sus pensamientos se borrara y se pusiera difuso, acorralado en el festín de
gritos, con el coctel de neuronas que morían en su cabeza y con las ganas de
salir de donde estaba cautivo, el entro en histeria, se dejo dominar por su
lado salvaje, empezó a jalar de su enredado cabello, enterraba sus uñas en su
carne para poder desviar dolor con dolor, mordía su lengua de manera sádica,
pero el solo logro tener dolor mental y sufrimiento carnal, los gritos se
transformaban en voces guturales y en los espejos que se tiñeron en oscuro
color corrían sombras visibles a la vista, no eran personas, pues las personas
no tienen alas, tampoco ángeles, pues ellos carecían de colas y mucho menos
demonios ya que ellos no resplandecen en color marfil o eso imagino él, las voces agobiantes danzaban alrededor de él
y las sombras seguían su baile macabro en círculo, en el fondo una voz tenue se
escucho, decía bajamente “Vive” repitió unas tres veces más y luego se cayó, en
ese momento el recordó lo que decía en el papel y se propuso a transformar esas
barreras por donde transitaban las pesadillas vestidas de sombras en una puerta
para huir, con fuerza lanzo un desgarrador grito que opaco todo llanto, todo
dolor y todo sonido, en ese momento el corrió y su paso agiganto al inicio
choco con los negros cristales, pero con la furia de la embestida sucumbieron,
el había hecho su puerta en la adversidad, el corría y avanzaba, el tubo paz en
su cabeza pero aun dolían las heridas de sus manos y los mechones de cabello
que se arranco, pero sobre todo el despertó…
El puede creer que puede soñar...







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