Charles me ha despedido,
quiso protagonismo.
Tu eres tu camino, esta frase
saltaba de un lado al otro mientras ese sonido estridente me logro despertar,
el reloj decía 11:05 P.M, sorprendentemente recordaba todo tan claro, obvio lo
referente a mis sueños, aun tenia turbulentas imágenes sobre mi pasado, pero
aunque pareciera loco seguiría el consejo del viejo golem que habita en mi y
buscare esa otra palabra que me ayude a recordar, por lo menos esta habitación
si es normal, no hay espejos, ni brillos extraños, solamente mi cuerpo tendido
y sobre un escritorio un vodka barato que fue el que mi subconsciente logro
percibir, a la par una gran cantidad de sobres de analgésicos vacios, pues está
claro, intente suicidarme, aun no sé porque pero lo hice pero a menos de que
alguien me haya anestesiado a fuerza el acto lo obre yo, carajo, me doy asco,
no creo que mi personalidad sea la de un cobarde, ya que no me siento como un
cobarde, tengo ganas de saber quién soy, mi nombre solo es un indicativo, nada
más, cerca de mi hay un archivero, quizá obtenga respuestas, ¡Genial! una gran
cantidad de papeles se acercan a mis ojos, ¡Rayos!, todas son solamente
partituras , tienen autor “Charles Shepard” hehe no hay duda, estoy en mi
alcoba y por lo menos descubrí mi profesión, admito que me siento confortado de
saber que me hice en la música, no hallo ninguna vocación más noble, que
excitar oídos, pero nada que me revele algo importante, prosigo a salir del
cuarto, ahora veo que tengo puerta y sirve, no tengo que atravesar a golpes de
nuevo, me encuentro rodeado de escombros, como si un huracán hubiera sido mi
visita antes de mi casi suicidio, ¡Diablos!, mi cabeza empieza a doler, quizás
sean replicas de mi estupidez, pero no puedo ceder, tengo que saber, no hay
cuadros en las paredes, pero si la sombra que su ausencia han dejado, alguien
los sustrajo, más que ese hecho obvio, en el salón solo hay un mueble patas
arriba, una televisión rota y otros cachivaches inservibles, ¿Habré sido yo?,
eso no lo sé, pero algo me llamo hacia el salón contiguo, una puerta de ébano
con motivos cobrizos me llevaba a su interior, al abrirla observe que por una
ventana abierta el viento accedía al lugar, las sabanas que asemejaban seda
bailaban coquetas al son de la noche, lo primero que divisaron mis ojos fue un
gran bulto oculto por una gran lona de acampar, no necesite quitar la lona para
saber que se ocultaba bajo ahí, ya que un recuerdo se escabullo entre mi
habitación amnésica y un memoria de antaño llego, esta vez sin dolor pero con
un mareo punzante, me vi sentado sobre el regazo de alguien, para ser exactos
era un viejo señor de cabello polar, sonrisa de búho y expresión de soldado,
agarraba mis manos y las dirigía suavemente sobre un viejo piano de más edad
que él, salía una melodía melancólica que en su rostro hacia cultivar lagrimas,
luego entendí el recuerdo se completo tal rompecabezas fuese, era mi abuelo, el
viejo Bastian Shepard un músico talentoso que sucumbió al suicidio a la falta
de su amor mi abuela Danielle Biondini una cantante italiana de voz de miel que
logro encantarlo solo con decirle un “Hola”, estoy divagando, pero me alegra,
recordé un poco de mi pasado y me gusta saber que por ahí anda y no está
totalmente perdido, descubrí el viejo piano herencia de mi abuelo no había
mucho polvo en el, eso me rebelo que hace poco lo debí de haber cubierto, me
senté al frente de él y pude ver que había una partitura puesta, estaba
incompleta, pero tenía un titulo, algo que hizo que mi mundo entrare en los
viejos shocks de mis fantasías, como un reflejo involuntario mis ojos pasaron
sobre las letras del título, conforme leían las lagrimas bajaban y el corazón
palpitaba, era algo extraño, ellos lloran sin entender, pero carajo mi cuerpo
reaccionaba tan bien, eso era un indicio pero la melancolía se apodero de mis
dedos y empezaron a ejecutar la melodía, acorde tras acorde mis dedos
caminaban, el viejo piano su trabajo bien aun hacia, pero el sentimiento aun
iba en aumento, quizás esa melodía tenia recuerdos ocultos porque divise
imágenes borrosas por las mismas lagrimas, pero esas imágenes se detenían si yo
paraba de tocar así que empecé a tocarla en cero, limpiando las lagrimas de mis
cansados ojos, estaba con una mujer, hablando con ella, tras eso recibí un
golpe, la melodía continuaba, luego me mire escalando un balcón para mirarla dormir
mientras en una libreta escribía una canción, ella despertó y un zapato me
lanzo, continúe ejecutando, también estaba con ella en un gran parque sentados
y nos espiaba el crepúsculo, mis manos se encontraron con las de ella, mis
labios se perdieron pero los de ella los encontraron, gran torpe pensé, la
melodía aun sonaba y el sentimiento en mi corazón cambiaba al surgimiento de
los recuerdos, me vi elegante en un día de sol caminando al lado de muchos
hombres, ellos me empujaban y bromeaban sobre mí, luego aborde un auto y se
detuvo en una catedral, ahí estaba ella, o atrajo mi atención o mi recuerdo es
defectuoso porque solo ella era divisible entre la multitud, entendí que era
una boda, mi boda, pero demonios la melodía se acaba, tendré que improvisar con
lo que mi alma siente, ¡Asombroso! mis recuerdos seguían en play, los logre
engañar completando ahora mi trabajo que deje a medias, la boda era bella, ella
lo era más, todos aplaudían y la sonrisa no se ocultaba en mi rostro, era
feliz, me sentía un dios, salió un anciano padre de cuerpo fornido, con su
biblia en la mano, era hora, todos callaron, nosotros hablamos, mi recuerdo
reprodujo su voz, la mejor que he oído desde la de mi abuela, no hay
comparación era un ángel con piel de mujer; mi melodía improvisada continuo,
escuche la voz del padre cuando claramente dijo “Leonor aceptas a Charles como
tu legitimo esposo”, un escalofrió con dolor me asalto, la melodía termino, el
recuerdo a la mierda se largo, ahora todo es un poco más claro pero a la vez igual
de confuso, “Leonor” ese ángel me pertenece, deje caer mi cabeza sobre el
piano, el cual me abrazo, agarre la partitura recién completada entre mis manos
y me puse a repasarla, si este recuerdo trajo a luz a Leonor, qué sentido tiene
el título, ¡Ya no!, me siento cobarde, no quiero saber, porque mi corazón
reacciona tan feo, porque intente suicidarme, porque estoy sin Leonor, me logre
fijar en algo en mi frenesí interno, frente a mi había algo que mis ojos no
habían captado, una gran pintura en oleo colgada en la pared, en ella había una
mujer, el titulo decía Leonor, era ella, no hay duda, pero ¿Dónde está
ahora?.
Estoy perdido solamente tengo la
melodía, el viejo retrato y la frase de mi golem.
Creo saber que busco, pero tengo
miedo de acertar, mis ojos aun pasan tambaleantes sobre el titulo de la melodía
“Mi Ángel, en el cielo estas”, leer esto es peor que vivir la pesadilla que me
atormento, pero estoy en la realidad, espero por dios que lo que pienso no sea
verdad.
Poder soñar en las pesadillas...






2 comentarios:
CACHIVACHE JAJAJAJA hace años que no escuchaba esa palabra! Me encanta como viene el texto! :D
Pues espera por más soñadora.
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